martes, 29 de mayo de 2007

El ordenamiento territorial del MAS

La Visión de País oficialista acertadamente opta de entrada por una matriz territorial básica armada alrededor de tres niveles en equilibrio: el nacional, el intermedio y el local.

Durante las discusiones sobre la Visión País, las diferentes bancadas de la Asamblea Constituyente expusieron sus planteamientos generales. Como no podía ser de otra manera, generó expectativa lo que la principal fuerza política iría a proponer. En el documento “Desde las Naciones indígenas y originarias, los movimientos sociales organizados y la sociedad civil” esta corriente política ha expuesto unas primeras pautas relacionadas al ordenamiento territorial futuro. Entre ellas destacan tres líneas reveladoras: a) una referida al armazón general de niveles territoriales futuros, incluyendo una clasificación interna por nivel; b) la otra relativa al juego de jerarquías y equivalencias constitucionales interniveles; y c) el componente intercultural, en especial, la noción de plurinacionalidad adherida al nivel nacional. Los dos primeros elementos expresan variables decisivas para definir un modo de Estado, es decir, la decisión hiperestructural sobre la división vertical del poder en el Estado. El tercer elemento introduce novedades en el contexto del tipo de Estado que acoge decisiones también hiperestructurales, pero en un sentido de definición programática de carácter ético-social y económico. En este artículo me detendré a comentar los dos primeros elementos.

El armazón de niveles territoriales
A diferencia de la visión original de la Propuesta Autonómica de Santa Cruz (PASC) que a pesar de los remiendos recientes intentando apapachar a los municipios, no oculta su inspiración española en lo referido al lugar deprimido del nivel local, la Visión de País oficialista acertadamente opta de entrada por una matriz territorial básica armada alrededor de tres niveles en equilibrio: el nacional, el intermedio y el local. Ya aquí se advierte una interesante insinuación que fue consolidada comparativamente por la Constitución sudafricana y sus “tres esferas de gobierno” o una década antes a ésta, por la brasileña y su “federalismo triple”, aunque nuestra CPE también la expone, a su manera, con la tensión que establecen su actual Art. 108 y con el Art. 146 que enaltece sólo tres niveles para asuntos de división de rentas estatales.

La Visión de País del MAS pasa a describir la composición de cada uno de estos tres niveles partiendo del nacional que es vinculado al concepto de “Estado unitario plurinacional”. Luego el nivel intermedio donde se agrupa a departamentos y “regiones” (interculturales e indígenas); y finalmente, el local donde se abre la posibilidad de municipios (indígenas e interculturales) y “territorios” (indígenas). Pues bien, estas imaginadas ramificaciones por nivel son complicaciones innecesarias ya que la diversidad de demandas bien podría acomodarse en el departamento, la provincia, el municipio o el distrito; o en formas “regionales” no territoriales. Uno puede finalmente llamarle “pepita” a la provincia, pero no cambia que se trataría de una escala específica. Si a la de por sí compleja diversidad de las demandas identitarias se le ofrece una plataforma a su vez enrevesada simplemente habríamos elevado los problemas operativos al cuadrado. Tal vez no se ha aclarado que conectar demanda identitaria con esquema clásico territorial no excluye ajustar límites y admitir las más inverosímiles autodenominaciones (“nación”, “capitanía”).

Sin embargo, lo cierto es que abstrayendo de esa posible sobrecomplicación de las cosas, la propuesta del MAS nos trae una buena noticia: la absoluta posibilidad de compatibilizar una matriz de tres niveles territoriales estructurantes con las demandas identitarias. Podría hablarse de un diseño interculturalmente triterritorial.

Juego de jerarquías y equivalencias
De lejos más viable en términos de diseño constitucional es el singular añadido de la Visión oficialista —que sin exageración alguna puede llamarse rupturista y de última tecnología constitucional— de una equipotencia constitucional de tal forma que “toda forma autonómica tiene la misma jerarquía constitucional, se sujeta por la Constitución Política del Estado y se somete a ella”. Este principio es fundamental para que justamente, a diferencia de las propuestas de la oposición y de la PASC, la autonomía departamental no acabe deglutiendo en términos estructurales —no en términos anímicos o fácticos— al nivel municipal. Simplemente restaría consagrar este principio con sus más notables respaldos: por un lado, permitir la plurilegislación como sustento garantizado de la equipotencia interniveles; y por el otro, introducir la disociación del Estado frente al nivel nacional de tal forma que realmente se produzca una articulación de niveles territoriales como iguales.

En cuanto a las “equivalencias” se incorpora con ellas el práctico requisito de que el Estado se otorgue a sí mismo técnicas para homologar las variaciones de organización gubernativa de fuente identitaria, a esquemas universales o, si se prefiere funcionales de tal modo que, interculturalidad más o menos, al final se obtenga un sistema de organización territorial que no sea onírico.

*Franz Xavier Barrios Suvelza
es economista.

Ley de Ordenamiento Territorial,es la norma que América Latina quisiera tener




Por Gina Parody







Alrededor de 6 00 personas, durante dos días, participaron en el seminario por los 10 años de esta ley. Contribuyeron a la organización de este evento la Universidad Nacional de Colombia, a través del Instituto de Estudios Urbanos, con el apoyo de Lincoln Institute of Land Policy.

BOGOTÁ, Mayo 26 (NOVACOLOMBIA) El presidente Álvaro Uribe Vélez, quien asistió al seminario, señaló que “es muy importante mirar el ordenamiento territorial no solamente a la luz de una ley sobre requisitos de departamentos y municipios, sino sobre todo el tema de la descentralización de la organización territorial y de competencias de nuestro país y a la luz de temas tan importantes como las transferencias, que van a regular nuevamente las relaciones fiscales de la Nación con las regiones colombianas”.

Por su parte, la senadora Gina Parody , al cierre de este seminario, manifestó que hay que convencer a los alcaldes para que apliquen esta ley, para que sus decisiones sean más legítimas y tengan más recursos para financiar la ciudad.

Acerca de la política de vivienda manifestó que se han probado los subsidios en exceso y que les preocupa que vendrán muchos más sin una reflexión de los efectos negativos y de su viabilidad. “Se requiere una política de vivienda digna, con espacio, entorno y equipamiento adecuado”.

Habló también de los retos del Congreso de la República, en la socialización de esta herramienta y en traducir los aspectos técnicos en un lenguaje político que permita que muchos alcaldes puedan aplicarlo.

Refirió que en Bogotá, se calcula que hay más de 7 mil hectáreas en las cuales se han desarrollado barrios ilegales o bajo la informalidad y que el ámbito nacional el déficit acumulado de vivienda se acerca a los 4 millones.

“Estas cifras nos dicen que algo no esta bien y que tenemos que reflexionar”, dijo la congresista.

Indicó también que “se debe aprovechar el lujo de ley que tenemos y entender que muchos países vecinos se encuentran apenas en ese proceso de formación de una ley, lo que a nosotros nos costó 10 años. En otras palabras, ya tenemos los medios y lo único que nos falta es usarlos”.

En lo referente al cobro de la valorización dijo que debe crearse una conciencia política sobre la importancia del mismo, disminuir los costos políticos, para lo cual se es necesario la búsqueda de alianzas y la instrucción de los alcaldes. Dijo también que el catastro debe descentralizarse y que el Presidente de la República apoya esta idea.

Argumentó que de esta manera cada región tardaría menos tiempo en actualizarlo, teniendo en cuenta que el 4 3 % se encuentra desactualizado. Informó que en julio presentará un proyecto de ley.

Expertos internacionales de España, Brasil, Chile y México, hablaron de las reformas en aplicación y las reformas en discusión, en torno a las políticas de suelo urbano y vivienda en el continente.

Entre los conferencistas y panelistas se encuentran Randall Crane, profesor de planeación urbana en School of Public Affaire y PhD del Instituto Tecnológico de Massachussets; Edésio Fernandes, urbanista brasileño; Gregory K. Ingram, presidente del Lincoln Institute of Land Policy; Carlos Montes Cisternas, diputado chileno, entre otros.

También participaron Camacol, Fedelonjas, Fedevivienda, así como alcaldes y funcionarios de la administración, quienes dieron a conocer obstáculos, ventajas y perspectivas de los gobiernos municipales, en la aplicación de esta ley. Oficina de Información y Prensa del Senado (OIPS) (NOVACOLOMBIA)


lunes, 28 de mayo de 2007

2do Congreso de Ciencias Aplicadas al Turismo



13 y 14 de Septiembre - Buenos Aires - Argentina

organizado por la

Red de Investigaciones Aplicadas al Turismo

+ INFO

1.- Presentación

2.- Antecedentes

3.- Temática

4.- Ponencias

5.- Comité Académico

6.- Comité Ejecutvo

7.- Matriculación

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miércoles, 23 de mayo de 2007

El Ambiente: Un Hecho Social

Desde el momento mismo en que el Hombre hace su aparición en el escenario de la Naturaleza, los fenómenos naturales y sociales comenzaron a conformar Espacios Geográficos, como la expresión última de los principios de interacción entre las sociedades y el medio, determinados históricamente por procesos locales o regionales, en razón de los requerimientos de cada Sociedad.

 

Pudiéramos decir que la razón primigenia de todas las expresiones de la presencia  humana se remiten al acto de producir, de tal manera que el complejo de  interrelaciones Hombre - Naturaleza podríamos expresarlo bajo la función  necesidad - recurso - impacto: f(p) = NRI.

Los elementos del medio natural, tanto en sus bondades como en sus  limitaciones; ya no son sólo la posibilidad de la vida, sino la base del hecho productivo y la consecuente modificación del territorio habitado, apropiado y  utilizado por el Hombre.

 

Paradójicamente, el Hombre como el eslabón final de la cadena biótica trasciende al hecho natural para imprimirle a sus actos un carácter productivo, definido por  sus necesidades de supervivencia, pero magnificado por el acto creativo de los instrumentos de trabajo para poder usufructuar su territorio patrimonial, en el marco de una diversidad extraordinaria de rituales mágicos que buscan retribuir a la naturaleza, la apropiación de ese patrimonio: vale decir, la tecnología y la ciencia.

 

Como quiera que los procesos evolutivos de las sociedades humanas remiten a  la reproducción ampliada de estos actos creativos, no ya bajo los imperativos de la naturaleza como el origen de todos sus universos, sino bajo las formas organizativas de los grupos humanos para definir los roles de sus miembros en el acto de producción y los derechos que esta participación otorga para ser beneficiarios de los productos obtenidos, bien podemos afirmar que bajo cualquier modalidad de uso del territorio subyace una intervención humana transformadora de la naturaleza, que no solamente responde a una cuestión ecológica, sino que implica relaciones sociopolíticas, socioeconómicas y geoestratégicas en la medida en que toman partido diversos agentes que justifican diferentes usos posibles para un mismo territorio, es decir que la

impronta humana, bajo cualquiera de sus manifestaciones, expresa el tránsito del hecho natural al hecho social.

 

Las Identidades Geográficas que se van generando por las actividades del hombre desde el momento mismo de su aparición en el escenario terrestre nos enfrenta entonces a un complejo sistema de interacciones donde actúan factores de muy diversa naturaleza: ecológico- ambientales, sociales, históricos, económicos, políticos y geopolíticos.